El Costillar

El primer paso es el primordial, elegir un buen costillar..

El primer paso es el primordial, elegir un buen costillar... elegirlo con el carnicero, admirarlo de punta a punta, darle vuelta y mirar los huesos, la carne con un rojo intenso, la grasa apenas amarilla. El costillar entero, apartando el vacío y la falda, es la mejor opción, aunque podés elegir simplemente una o dos tiras del grosor de la palma de tu mano, este tamaño es óptimo para hacerlo a fuego lento. Las brasas se están tornando blanquecinas, es momento de desplazarlas en el asador de manera a que toda la parrilla reciba la misma proporción de calor. Acercando la mano a la parrilla, debés poder aguantar hasta 10 sin quemarte, ese es el punto del fuego lento que queremos mantener. Nuestro costillar está listo para ir a la parrlla. No le hemos puesto absolutamente nada, lo ubicamos de lado del hueso y la dejamos a su suerte. Ya ha pasado 1 hora y un poquito más de haber dejado el costillar en la parrilla, es momento de salarlo. Llegamos a las 2 horas y nuestro costillar dejado a su suerte en la parrilla muestra todos sus huesos bien dorados, casi desprendiéndose de la carne; es momento de darlo vuelta y darle el último toque de color necesario para servirlo. Nuestro costillar está listo, tierno y con un color incomparable, los huesos se desprenden de la carne con facilidad y la corteza que los cubre ya ha cedido, nuestra botella de vino ya está llegando a su final y estamos listos para disfrutar del tan esperado asado.